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Violencia sexual es una práctica para desaparecer a los pueblos indígenas

La violencia sexual es una de las prácticas históricas de agresión hacia las mujeres indígenas más ejercida, persistentemente invisibilizada y por ello impune, señalaron las integrantes del Enlace Continental de Mujeres Indígena de las Américas ECMIA, en un informe presentado ante la Comisión de Naciones Unidas sobre la Condición Social y Jurídica de la Mujer, que inició hoy su 57ava sesión en Nueva York.

“Las mujeres indígenas viven violaciones, embarazos forzados y mutilaciones sexuales que apuntan a claudicar su capacidad biológica de reproducción de la siguiente generación y a destruir sus roles sociales en crear, preservar y transmitir la identidad indígena a la generación futura” denunciaron.

Durante los 30 años de guerra civil en Guatemala, el 88% de las mujeres violadas y torturadas fueron indígenas, especialmente de comunidades Mayas.

En la frontera entre Nicaragua y Honduras, las mujeres Miskito que se desplazan entre ambos territorios para trabajar la tierra son víctimas de violencia sexual a manos de agentes estatales.

Mientras tanto, en el Municipio de Cumaribo, en Colombia, el aumento de las fuerzas armadas es proporcional al incremento de la prostitución que involucra a niñas indígenas, así como los embarazos no deseados, las enfermedades de trasmisión sexual y las violaciones sexuales.

El desplazamiento hacia las zonas urbanas, aumenta además el riesgo de ser parte del tráfico sexual ante pérdida de los lazos familiares y la zozobra económica.

“La falta de información que grafique la situación de las mujeres indígenas y que dé cuenta de las problemáticas que sufren, dificulta generar nuevas políticas públicas y programas que garanticen efectivamente el respeto a los derechos de las mujeres indígenas”, explicaron.

El ECMIA, solicitó a los Estados apoyar el desarrollo de estrategias de prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres, jóvenes y niñas indígenas con enfoque intercultural, diseñadas e impulsadas por las propias comunidades y organizaciones.

Asimismo, el impulsar la creación de un observatorio en violencias y feminicidio contra las mujeres indígenas de las Américas.

También propusieron el establecer albergues para mujeres abusadas sexualmente, donde se proporcione atención psicológica, jurídica y atención espiritual de acuerdo a la cosmovisión de las mujeres indígenas.

La Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, es un grupo operativo de las Naciones Unidas encargado exclusivamente de la promoción de la igualdad de género y el desarrollo de las mujeres. Cada año, representantes de los Estados Miembros y organizaciones de la sociedad civil, se reúnen para evaluar el progreso en dicha materia.

Su 57ava sesión (CSW57 en inglés) se realizará del 4 al 15 de Marzo en Nueva York, siendo el tema central la eliminación y prevención de todas las formas de violencia contra mujeres y niñas.

Como resultado se elaboran una serie de recomendaciones concretas para la acción de los gobiernos, órganos intergubernamentales y otras instituciones, actores de la sociedad civil y otras partes interesadas, a ser implementado a nivel internacional, nacional, regional y local.

El ECMIA es una red integrada por organizaciones indígenas en 23 países, que promueve la formación de liderazgos e incide en espacios de representación y decisión internacional, regional y nacional a fin de afianzar políticas que aseguren los derechos de las mujeres y los pueblos indígenas. 

El texto completo del informe puede descargarse en este vínculo

Fuente: Crónicas del despojo