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Sikuani

 

UBICACIÓN

El pueblo Sikuani (o Guahibo) habita en los Llanos Orientales de Colombia, departamentos del Vichada, Meta, Casanare y Arauca, entre los ríos Meta, Vichada, Orinoco y Manacacías en las sabanas abiertas. Habitan también en Puerto Carreño, principalmente en el barrio Calarcá y en el municipio de Puerto Gaitán, en el departamento del Meta. En Colombia también se les conoce como “kive”, que significa gente.

 

POBLACIÓN

De acuerdo con la ONIC, la población estimada es de 32.000 personas, 23.000 en territorio colombiano y 9.000 en territorio venezolano.
Pertenecen a la familia lingüística Guahibo.

 

ORGANIZACIÓN

A partir de la década de los 80 se constituyen dentro de  la estructura de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y pertenecen al Consejo Regional Indígena de Arauca (CRIA). Se organizan en Resguardos, cada comunidad tiene un cabildo, constituido por un cacique, capitán, gobernador, tesorero, secretario y fiscal. El Cacique es la autoridad tradicional, se escoge entre los varones de mayor edad, capacidad de mando, consejo y sabiduría; además ejerce funciones de médico tradicional. De acuerdo al sistema de organización social, su descendencia es bilineal con un patrón de residencia preferiblemente matrilocal.

 

COSMOVISIÓN

En el  pueblo Sikuani se destaca el mito de origen del árbol Kaliawiri, quien provee todos los alimentos. Los animales fueron seres humanos que posteriormente tomaron su forma actual y éstos animales son a su vez ancestros míticos de los grupos Sikuani. En su cosmovisión existen 24 grupos totémicos entre los que se encuentran la gente del tigre, la gente del sapo, gente del Zamuro (kuiba) y gente del Ocarro.  Poseen un calendario que se sustenta en la observación de la naturaleza y las estrellas y mediante el cual planean las actividades de caza, tala, siembra y recolección.

Tradicionalmente los chamanes son hombres mayores con alto estatus económico y social aunque la actividad mágica puede ser ejercida por mujeres.  No existen jerarquías y su prestigio depende de la sabiduría para sanar. El poder del chamán incluye la sanación, purificación y adivinación; ceremonias en las que incluyen la toma de alucinógenos, el uso de las plantas medicinales, la adivinación y lectura de las nubes bajos los  efectos del yopo. Las plantas alucinógenas representan un lugar importante en la vida cotidiana y cualquier persona puede ser invitada a consumir yopo y capi.

Dentro de su sistema médico tradicional es maléfico parir mellizos, por lo cual el hijo más débil muere por falta de alimento. Dos semanas antes del parto las mujeres se confinan en una casa especial y se alimenta de plátano rayado. El chamán atiende el parto y el padre guarda la couvada (dieta) durante un mes, tiempo  en el cual no realiza actividades físicas y se somete a dieta y descanso. En el  tránsito de niña a mujer, las niñas solo ingieren agua rezada por el Chamán, durante los primeros días de la primera menstruación.

La enfermedad “wanare” puede producirse por contagio con algo impuro o por la acción directa de un chamán contra una persona. El alma se enferma produciendo afecciones al cuerpo y la muerte como la enfermedad es obra del maleficio.  En la curación agita maraca, reza y sopla y succiona con la boca sobre la parte dolida. Contra el poder mágico pueden usarse la pintura del achiote, collares hechos de kumare y de vidrio y dientes de jabalí además de los instrumentos del curandero que son el aspirador de yopo, la corona, la maraca y otros objetos y sustancias a los que se les atribuye poderes.

La étnia sikuani parte del respeto por la naturaleza en el aprovechamiento ancestral del conjunto del universo, de las especies vegetales y animales. Las especies vegetales especialmente las medicinales tanto para el hombre como para el animal se constituyen en mediadoras espirituales y de equilibrio, de protección física,  y espiritual, las plantas tienen espíritu propio, como todos los seres vivos. Para la sobrevivencia practican la cacería con armas tradicionales hechas con  materiales naturales, arco, flechas y preparación y uso del curare, veneno para las flechas.

De noviembre a marzo, meses de verano que representan el conocimiento del año waikopia, ejercían  actividades nómadas y en invierno se asentaban en a cosechar de acuerdo con el ciclo ecológico.  Realizaban visitas familiares y de intercambio entre comunidades y  las fiestas del Yarake, bailes de Cacho de Venado, entre otras (Jiménez, 2004).

 

PRINCIPALES RIESGOS

La política gubernamental agrominera compone  una serie de acciones que destierra y desaloja a los pueblos indígenas que se movían libremente en esta vasta región,  lugar natural donde desarrollan sus rituales y el culto por la madre tierra,  como práctica encaminadas  a mantener sus raíces culturales, milenarias y ancestrales. Este destierro forzado obliga a las comunidades indígenas a ubicarse en territorios agrestes y a ocupar sabanas que no proporcionan los recursos necesarios para su subsistencia.

Entre los principales riesgos que afronta el pueblo Sikuani  podemos señalar la situación de desestabilización socio económica y crisis humanitaria, social y cultural,  el impacto del conflicto armado y el daño ecológico causado a los ríos que irrigan la región como el río Meta y el río Paz de Ariporo,  intervenidos por extensos cultivos de arroz  que en temporadas de invierno inundan los conucos (chagras o pequeñas huertas), zonas ancestralmente habitadas por los Sikuani.

 

Conflicto armado

El escenario de guerra y de conflicto armado, la fuerza de terratenientes y paramilitares, las empresas trasnacionales  extractoras de recursos naturales, amenazan la existencia misma de pueblo Sikuani. Amenaza representada en el despojo y control territorial por parte de los actores armados, la militarización y vinculación de los jóvenes a la guerra, la violencia sexual a niñas y mujeres indígena, el  confinamiento de las comunidades, el control de alimentos, de movilidad y el desplazamiento de comunidades a las cabeceras municipales con el consecuente daño en la cosmovisión y la vida.

 

Megaproyectos

Es importante señalar programas estratégicos como el de la recuperación y ampliación de la navegabilidad del río Meta, el mejoramiento de la vía Villavicencio - Puerto Carreño, que a su vez hace parte de la Transversal Buenaventura en el mar Pacífico y Puerto Carreño en el departamento del Vichada, límites con Venezuela. Esta región del río Meta está dentro de la proyección de la IIRSA a través de un proyecto japonés que busca instalar el libre mercado de mercancías desde Bogotá hasta el rio Orinoco y de allí al Océano Atlántico.

 

Petróleo

La instalación de grandes empresas ocasiona la progresiva reducción del territorio ancestral debido a la política gubernamental que favorece a las compañías petroleras y a las empresas de monocultivo de caña y palma aceitera; muchas de los predios que adjudicados como figura legal de Reserva Indígena han sido usurpados  por la industria del petróleo; como se observa en El pozo Rubiales, explotado por  la empresa  Pacific Rubiales Energy, grupo canadiense que opera la franja de crudo pesado de los llanos orientales de Colombia. Este es el pozo de mayor producción de crudo en Colombia. En la actualidad produce 170.000 barriles por día.  Este hecho genera oleadas de colonización espontánea y dirigida, lo que conlleva a la pérdida del territorio, permeabilización cultural y fragmentación, pérdida de valores, pobreza, miseria y violencia generalizada.

 

Agrocombustibles

Grandes consorcios de Brasil y Japón,  se instalan en el territorio a través de extensos cultivos de caña  y de palma aceitera para la producción de biocombustibles, con el consecuente incremento de la militarización, la guerra, el daño medioambiental,  cultural y  social para la región y en especial para las comunidades indígenas pobladoras del territorio ancestralmente, hoy en peligro de extinción.

 

LUCHAS Y RESISTENCIAS

Ancestralmente el pueblo Sikuani  ha mostrado procesos de resistencia muy importantes.  No obstante, en la actualidad está considerado como un pueblo en peligro de extinción. Desde la época  de la colonización pasando por la persecución de la acción evangelizadora  y de las “Las guajibiadas”, -cacería de indígenas a sangre y fuego-,  la persecución de ganaderos y terratenientes por usurpar su territorio ancestral, y las continuas “reformas agrarias” realizadas por el Estado Colombiano  que desconocen a las comunidades  pero son garantes en la instalación de grandes compañía exploradoras de petróleo, otros minerales y  plantación del monocultivo caña y palma aceitera.

Ya desde los años 80, con el inicio de la  explotación petrolera en la región de Arauca y Meta, se incrementa el pie de fuerza militar como el elemento más cercano a la presencia estatal, se desconoce las necesidades básicas  como educación, salud, vías o servicios públicos;  esta razón conduce al segundo paro cívico regional para exigir el cumplimiento de compromisos pactados por el Gobierno desde el año 1972 cuando se originó el primer paro cívico nacional,  el cual fue realizado por el movimiento campesino en la región del Sarare, en defensa del santuario de flora y fauna más sagrado, representativo y espiritual “la laguna del río Lipa”, la cual fue declarada reserva forestal mediante el acuerdo 0028 de 1976. Ya en el año  1983 el Gobierno levanta esta categoría y entrega la región a la OXY para que inicie la explotación del petróleo.

En 1988 se desarrolla la “jornada de mayo”  movilización indígena y campesina que tuvo el propósito de tomar el campo petrolero de Caño Limón explotado por la estadounidense OXY. La “Jornada de Mayo” tuvo fundamento en  denunciar las constantes intimidaciones a campesinos e indígenas para que abandonaran las tierras adyacentes al campo petrolero. Con esa acción reclamaban la soberanía energética y el respeto de las libertades y derechos y denunciaban la fuerte militarización de la región.
En los años 90  los pueblos  Sikuani y Uw´a se organizan de manera autónoma en el Consejo Regional Indígena de Arauca (CRIA) y ASOUW´A (Cubará-Boyacá),  gestándose una etapa de resistencia mediante grandes movilizaciones y paros cívicos contra el despojo de sus territorios, el olvido e invisibilización;  este proceso de unidad es acompañado  por el sector campesino organizados desde los años 60.

A través del incremento de la guerra y la presencia de todos los actores armados,  especialmente el paramilitarismo, la región vive una crisis social, ambiental y de derechos humanos sin precedentes. Hechos denunciados a través de las audiencias realizadas en el Tribunal Permanente de los Pueblos, en las que se señala  la devastación y la deforestación  de los  recursos naturales y el daño  al equilibrio ecológico; estos impactos negativos también implican la afectación de la salud de las poblaciones, su organización social, cultural, el rompimiento del tejido social de sus habitantes y la afectación a la cultura indígena Sikuani-guahiba, para la cual se exige justicia y reparación y se pide condena por los crímenes atroces producto de la guerra sucia y el abuso militar.

En febrero de 2011 se realizó de nuevo un Paro Cívico Regional durante los días 3 al 11,  en rechazo a la estigmatización de las organizaciones indígenas y campesinas, a la judicialización de sus principales representantes y en contra del desplazamiento de centenares de  campesinos e indígenas, que son obligados a salir del territorio para permitir la explotación de los recursos energéticos y la ejecución de grandes proyectos de infraestructura vial en zonas campesinas e indígenas. Luego de reuniones con delegados de la Defensoría del Pueblo y del Ministerio del Interior y de Justicia, los pueblos indígenas U’wa y Sikuani levantaron los bloqueos en las carreteras araucanas. Esa protesta culminó con un cabildo abierto el 4 de marzo después del cual las comunidades indígenas se retiraron a sus respectivos resguardos con el  fin de recuperarse física y espiritualmente y de prepararse para futuras acciones legítimas en defensa de su autonomía.

 

FUENTES CONSULTADAS

Jiménez, Rosalba: Visión y conocimiento ancestral de la biodiversidad desde el pensamiento del pueblo Sikuani. Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt. Colombia, 2004.

Tribunal Permanente de los Pueblos – Sesión Colombia: Empresas Transnacionales y Derechos de los Pueblos en Colombia 2006-2008. Sesión final. Colombia, 2008.

Tribunal Permanente de los Pueblos – Sesión Colombia: Audiencia sobre exterminio histórico de los pueblos indígenas. Acusación presentada por los pueblos Sikuani y U¨was. Colombia, 2008.

Páginas web

Colectivo de Abogados José Alvéar Restrepo

Organización Nacional Indígena de Colombia - ONIC

Organizaciones Sociales de Arauca