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Pueblo Awá del resguardo Tortugaña, Telembí exige a las FARC-EP acto público de reconocimiento, verdad, reconciliación y reparación por la masacre de 14 de sus miembros en febrero de 2009

ONIC, 17 de septiembre de 2016.- Ad portas de la firma del Acuerdo Final entre el Gobierno Nacional y las FARC – EP, el pueblo Awá y las víctimas directas de la comunidad Telembies del Resguardo Tortugaña Telembí siguen a la espera que la FARC – EP, les respondan una de las exigencias que hicieran en carta abierta el 14 de febrero pasado.

Liberadores de la Madre Tierra son agredidos por la fuerza pública en el Resguardo de Huellas (Cauca)

CRIC, 12 de septiembre de 2016.- El día de hoy 08 de septiembre del 2016 a las 4:30 PM en la comunidad El Chorrillo se encontraban HENRY PACUE MESTIZO y JOSE ANTOLINO TROCHEZ CUETIA trabajadores y comuneros de la comunidad antes mencionada, recogiendo el ganado del cabildo de Huellas, cuando se presentó la confrontación entre la fuerza pública y la comunidad que se encuentra en el ejercicio de la liberación de la madre tierra, en donde la policía, el ESMAT y el ejército disparo con arma de fuego por varias ocasiones a los liberadores, a causa de esto fueron impactados  los dos trabajadores y cuidadores del ganado del cabildo por el cruce de los disparos dejándolos gravemente heridos.

En respaldo al Pueblo Awá, en predio El Verde se desarrolla el Congreso Regional Macro Occidente de la ONIC

ONIC, 12 de septiembre de 2016.- Con la orientación espiritual de médicos tradicionales de varios pueblos y a ritmo de música de marimba del pueblo Awá se armonizó la apertura del Congreso Macro Regional de Occidente ONIC, en el predio El Verde del Resguardo El Gran Sábalo, corregimiento el Diviso, Municipio de Barbacoas Nariño.

Coyuntura

Por Oto Higuita.- El reciente paro nacional agrario de la Cumbre Nacional Agraria y la Minga Indígena, tras dos semanas de protestas, bloqueos de vías, movilizaciones, acciones políticas y culturales en 100 puntos de la geografía nacional, con mayor énfasis y fuerza en el departamento del Cauca, deja un balance positivo que hay que acompañar y hacerle seguimiento para que no se apague la chispita de luz que alimenta la esperanza del cambio en Colombia. Ante todo, fue el resultado de la resistencia indígena, campesina, afro y popular que puso de nuevo una alta cuota de sacrificio humano: tres guardias indígenas asesinados, Willington Quibarecama Nequirucama, Gersaín Cerón y Marco Aurelio Díaz; más de un centenar de heridos y varios judicializados. El movimiento tiene su antecedente inmediato en el paro nacional agrario del 2013, que movilizó a los sectores representados en la Cumbre Nacional Agraria, convirtiendo el paro en una protesta que se extendió por casi todo el país, incluida la movilización en algunas de las principales ciudades. Este paro presentó un pliego que fue acogido inicialmente por el gobierno de Juan Manuel Santos, que luego fue poco a poco diluyendo y evadiendo su compromiso reunión, tras reunión, con la Mesa Única de negociación. En resumen, el Estado, por medio del gobierno central, incumple a la Cumbre el pliego de 8 puntos que presentó. Salvo algunas pequeñas concesiones, en más de un 80% el gobierno incumplió. Pésima señal, que comprueba lo que ya sabe de sobra el movimiento popular colombiano: el incumplimiento por parte del Estado (negocia el gobierno a nombre del Estado) de lo que se acuerda en la mesa de negociación.

Por Equipo de Redacción El Colectivo.- El 16 de diciembre de 1991 fueron masacrados 21 indígenas de la etnia Nasa, en el municipio de Caloto, Cauca. Dicho acontecimiento fue perpetrado por la Policía Nacional de Colombia. Solo hasta 1995, y luego de varias demandas incluso en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el Estado admitió su culpa y firmó un acuerdo con los indígenas del Cauca en el que se comprometía a entregarles más de 14 mil hectáreas de tierra. Hasta ahora les han entregado algunas (según el Diario El Espectador del 15 de diciembre de 2001 faltaban 1.760). El problema es que las tierras entregadas, en su mayoría, no son, según los indígenas, aptas para la agricultura. Según la cartilla de la ACIN, titulada “Seguimos en minga por la liberación de la Madre Tierra”, de las 193.370 hectáreas que habitan las comunidades indígenas Nasa en el Norte del Cauca, solo un 12% son aptas para la producción pecuaria y de alimentos, el resto son de vocación forestal (la mayoría) o constituyen zonas de páramo. Además, no hay forma de ampliar la frontera agrícola debido a que son zonas de conservación para la producción de agua. En septiembre de 2005, los indígenas entraron a la Hacienda La Emperatriz con el fin de recuperarla, es decir, liberarla. El argumento esgrimido entonces era y sigue siendo el siguiente: “Para nosotros la tierra es la madre y contra ella se comete un crimen del que vienen todos los males y miserias".