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María Ovidia Palechor: “El cuerpo de la mujer es el primer territorio sagrado”

El Observatorio ADPI inaugura su sección relaciones de género reproduciendo la entrevista realizada por la Coordinación por los Derechos de los Pueblos Indígenas (CODPI) a María Ovidia Palechor,  dirigente del Resguardo Indígena Yanacona de San Sebastián (Cauca, Colombia) y participante en el Programa Mujer Indígena del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC).

CODPI. ¿Cuál es la problemática específica que representa para las mujeres indígenas la entrada de las transnacionales en sus territorios?

M.O. Nosotros decimos que es el proyecto de muerte contra el proyecto de vida. Es importante resaltar los impactos que causan las ETN sobre el cuerpo de las mujeres: para nuestros pueblos milenarios, el cuerpo de la mujer es el primer territorio sagrado, por eso, todo lo que pasa en la Tierra, afecta a nuestros cuerpos, a la familia, a la comunidad, en general, a la sociedad. Cuando entran estos invasores, lo que hacen es generar muerte, asesinan a nuestros hijos, compañeros, líderes. Y los desplazan

Toda aquella contaminación que ocasiona la invasión y el saqueo, contamina la vida y militariza nuestros cuerpos, los cuerpos de las mujeres. Todo ello se expresa en estrategias de violencia y terror sexual, económica, laboral, de redes de prostitución. Y claro, los daños son enormes. Se rompe el ciclo de relación entre las mujeres y la tierra, esa conexión queda completamente rota cuando toda esta gente entra. Pero también la sociedad en general se ve afectada, porque cuando hablamos de defensa de vida, hablamos de la sociedad en general: para todos es necesario el aire, el agua, la tierra, la alimentación.

El peor daño se lo llevan las mujeres, que aún así, tienen que seguir luchando, viviendo y forjando vida. Cualquier expresión de violencia contra la tierra es también contra nosotras: si la situación sigue así y sigue interesando únicamente lo material, la sociedad tiende a desaparecer, y más específicamente los pueblos que tenemos como objetivo la vida y lo colectivo.

El nuevo ciclo histórico que está por comenzar corresponde a la feminidad, y tenemos una gran misión: defender la vida y la tierra. Tenemos que seguir anudando, tejiendo, viviendo física y espiritualmente. La energía masculina debe acompañar, ser complemento, nos toca ahora ese camino de impulsar la vida con dignidad, que para nosotras es lo primero. Por eso con las mujeres no han podido aplicar esas estrategias de corrupción: para nosotras, la vida no tiene precio.

La vida es un ciclo que hay que vivirlo y nadie tiene porqué alterarlo. Las empresas han entrado a romper este ciclo.

CODPI. Aquí también estamos en una crisis fuerte. Es una tarea común la de pensar y construir una alternativa: ¿cómo podríamos comenzar a pensar en ello colectivamente?

M.O. Hay algo que sí podemos decir después de 500 años y es que el sistema capitalista está fundamentado sobre el vacío. Y como está fundamentado sobre el vacío, tiene crisis. Lo más grave es que nos ha logrado involucrar en ese vacío: el capitalismo se está reencauzando, está buscando nuevas figuras y formas para seguir siendo el que somete.

Frente a ello, los pueblos llevamos miles de años construyendo propuestas de vida, para no perder la relación con la tierra. Es necesario que podamos conectarnos, volver a las prácticas que hemos tenido, de la siembra, lo que permita tener lo mínimo, que es la alimentación. A partir de ahí, como dicen los mayores, el capitalismo no es el fin: sin capitalismo seguiría habiendo vida. Hay que retornar, buscar raíces y poder vivir más en armonía y tranquilidad.

Es necesario tejer una red de vida: implica que todos podamos construir conjuntamente, los de acá y los de allá. Poner en marcha la reciprocidad.

El individualismo, el egoísmo y el machismo son prácticas del capitalismo, prácticas del capital. Y esas prácticas están de alguna forma en nuestras comunidades. Lo que tenemos que hacer es ir desaprendiendo todo esto, para que no llegue la desolación y la desesperanza. No se debe fundamentar todo en lo material, sino en lo espiritual, en la vida, en la relación con sigo mismo, con la tierra y con todo lo que existe en nuestros territorios. Yo pensaría que esa tendría que ser una propuesta de tejido, donde todas aportemos, donde todas estemos allí, los de occidente, los del norte, los del sur. Y que todos podamos aportar un grano. Como decimos en Colombia los pueblos, "las luchas individuales no transcienden. Las colectivas transcenderán mucho".

Nos están involucrando en una crisis que no es nuestra, la crisis del capital. Por ello tenemos que unirnos y luchar conjuntamente: solamente la lucha, solamente lo colectivo dará la vuelta a los grandes capitales. Uno sólo, cada grupito por su lado, no puede lograr el cambio. Hay que unirse y unirse desde abajo -mandar obedeciendo- ir desde el piso de la tierra hasta enlazarse con el cosmos, permite realmente tener la energía y la sabiduría para caminar juntos. Eso sólo se puede hacer desde la espiritualidad, desde los pueblos, fundamentado en la lucha y en el bien común para la vida.

Los abuelos y abuelas ya están sembrados en la Madre Tierra y nos están enseñando el camino: tenemos que terminar este ciclo de oscuridad, para iniciar el ciclo de la claridad. Y este ciclo está iniciando con grandes reflexiones que están ayudando a equilibrar la realidad: a partir de la lucha y de la comunidad.

A los pueblos de Europa les diríamos: no se dejen aterrorizar. Más bien cólmense de esta sabiduría, escuchen a ese ser, y pongan a funcionar esa sabiduría de los mayores. Hay que buscar esas raíces para poner las cosas a funcionar. Hay que seguir caminando, tejiendo y anudando para la vida.

Fuente: Coordinación por los Derechos de los Pueblos Indígenas (CODPI)