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ESMAD: Grave amenaza al movimiento social

Por Cumbre Agraria.- En el actual escenario de paz la esperanza de miles de colombianos por vivir tranquilos empieza a cosechar sus frutos, en el marco de la firma final de los acuerdos de Paz en la Habana Cuba; sin embargo, vemos con asombro, preocupación y total rechazo las recientes declaraciones del señor presidente Juan Manuel Santos, cuando afirma: “Y ahora vamos a ver -porque eso es parte natural de este proceso- más movilizaciones y protestas sociales, porque ya no va a ser en las selvas a punta de bala, sino por las vías democráticas como se solucionen las diferencias de nuestra sociedad”  seguido de: “Se requieren personas de temple, personas fuertes, personas con nervios de acero, pero con el corazón ardiente por el amor a su institución y a su Patria para cumplir bien ese indispensable deber de preservar el orden público en todas las zonas y territorios del país. Un trabajo importantísimo, un trabajo muchas veces ingrato”. Dicho pronunciamiento en referencia al ESMAD -Escuadrón Móvil Antidisturbios- obvia los hechos acaecidos desde la creación de esta división de la policía, que la han posicionado como uno de los cuerpos de la fuerza pública con más violaciones a los derechos humanos registradas en los últimos años; es una entidad que funge como aparato estatal que -ahora con licencia para infringir y vulnerar los derechos humanos con la doctrina militar y el nuevo código de policía que- actúa en contravía de los procesos sociales y populares, alejando cada vez más la esperanza de alcanzar un verdadero escenario de armonía, reconciliación y paz para todos los pueblos y comunidades que habitan el territorio nacional, con el agravante que mientras se persigue al movimiento social aumentan y se fortalecen los paramilitares y bandas criminales sin mayor atención por parte del gobierno.

Justamente porque se le endosan decenas de muertes entre los años 2002 y el 2014, las prácticas del ESMAD obedecen a una lógica de guerra y violencia contra la protesta social, que según las investigaciones y bases de datos del CINEP (Centro de Investigación y Educación Popular) dan cuenta de más de 350 casos de agresiones y uso desproporcionado de la fuerza: 137 de estos casos corresponden a personas heridas, 91 a detenciones arbitrarias, 107 casos de amenazas colectivas e individuales, 13 de ejecuciones extrajudiciales, y dos de violencia sexual, además de afectaciones a bienes comunes y bienes civiles, entre otros.

Recordamos por este medio al Señor presidente que en el más reciente encuentro que celebró con la Cumbre, se estableció un compromiso mutuo frente a la responsabilidad histórica de construir escenarios de confianza que abonen terreno a la paz, la reconciliación y la armonía colectiva,  para que los derechos al pensamiento, la palabra y la acción en el marco de la defensa de la vida de las comunidades y sus territorios en el presente y futuro, sea la hoja de ruta que oriente el escenario de negociación del Pliego Único de la Cumbre.

Sin embargo, a partir de las citadas declaraciones presidenciales, es necesario recordar a nuestros mayores cuando afirman“del dicho al hecho, hay mucho trecho”. Es inadmisible tal palabra y posición nada coherente, en contravía con el acuerdo sobre participación política suscrito en la Mesa de Diálogos de la Habana; dicho pronunciamiento es contradictorio también con los acuerdos más representativos de la jornada de la Minga Nacional Agraria en cuanto a Garantías, Paz, Participación y Derechos Humanos, que entre otros aspectos subrayan la necesidad de dar “plenas garantías para el derecho a la protesta social y protocolos de actuación de la fuerza pública en las movilizaciones”, en donde queda incluido el ESMAD, por supuesto.

Dentro de nuestras comunidades, en el marco del gobierno propio y la autonomía en cuanto al cuidado y control de nuestros territorios, hemos ofrecido múltiples alternativas para las labores que el Gobierno Nacional pretende garantizar con la acción del ESMAD; las nuestras, las de las gentes, son experiencias efectivas y adecuadas, pertinentes y orientadas por la voluntad de paz que tenemos históricamente las víctimas de la guerra. Entre las experiencias más representativas que pueden servir como referentes sin precedentes para el Estado colombiano se encuentran La Guardia Indígena Nacional, La Guardia Cimarrona y Campesina, y los gestores de convivencia y paz en las principales ciudades del país; existen en Colombia un sin número de defensores de derechos humanos y organizaciones civiles dispuestos a encontrar en el diálogo rutas no violentas y salidas consensuadas al conflicto social, político y económico al que se enfrenta actualmente Colombia como pueblo diverso con voluntad de paz.

Hacemos un llamado a la comunidad nacional e internacional, a los organismos defensores de Derechos Humanos, a la Corte Interamericana de Derechos Humanos CIDH,  al Congreso de la República de Colombia, a la Corte Suprema de Justicia, a la Mesa de Diálogos de la Habana, a los países garantes, acompañantes y observadores, al Sistema de Naciones Unidas, a los medios de comunicación e información, a los sectores y movimientos sociales, sindicatos, maestros, estudiantes, víctimas, amas de casa, a los partidos políticos y a la comunidad en general, a manifestarse y movilizarse con carácter urgente frente a esta grave situación que pone en contradicción el actual escenario de construcción de confianza, respeto y cumplimiento de los acuerdos que se logren, ya que la posición del Gobierno Nacional al delegar la armonía del orden público en manos de un organismo cuya acción es altamente peligrosa para las comunidades, evidencia la falta de garantías para la participación de los pueblos y las gentes en las instancias que definen el destino del país.

Así mismo, esperamos del Gobierno Nacional, en cabeza del señor presidente y el gabinete de gobierno, una demostración concreta de coherencia y voluntad de negociación con acciones reales, de confianza y cumplimiento a los compromisos adquiridos con todos los sectores sociales en Colombia;  atender las justas causas del sector trasportador representado en la Cruzada Camionera, ATC, ACC, ANT y CCT quienes se encuentran en movilización pacífica en diferentes puntos del territorio nacional y ya han sido víctimas del ESMAD, el cual le solicitamos desmontar de cara al escenario de paz y fin del conflicto.

Finalmente invitamos a Colombia y a los habitantes del mundo a reflexionar frente al momento histórico que atraviesa la humanidad, que en pleno siglo XXI afronta una crisis ambiental, económica, política, entre otras, que no puede ser asumida desde la guerra, que por experiencia sabemos que sólo causa dolor y muerte; es hora de combinar las estrategias de democracia directa y democracia representativa en función de la preservación de la vida: ponernos de acuerdo a través del diálogo y la participación decidida, seria, respetuosa, responsable y  concertada, para construir juntos y juntas el presente y futuro de la humanidad.

‎#MINGANACIONAL ¡CONTINÚA!

CUMBRE AGRARIA, CAMPESINA, ÉTNICA Y POPULAR

Organización Nacional indígena de Colombia –ONIC; Congreso de los Pueblos; Coordinador Nacional Agrario –CNA; Proceso de Comunidades Negras –PCN; Autoridad Nacional Afrocolombiana –ANAFRO; Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria –FENSUAGRO; Movimiento Social y Político Colombiano Marcha Patriótica, Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina -ANZORC, Asociación Campesina Popular –ASOCAMPO; Coalición de Movimientos y Organizaciones Sociales de Colombia –COMOSOC; Movimiento por la Constituyente Popular –MCP; Asociación Nacional  Agraria y Campesina –ASONALCAM; Mesa de Unidad Agraria MUA.

Publicado por Asociación Minga, el 1 de julio de 2016.