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Entrevista a Rosaly Finscué: “No queremos las prisiones para los que han cometido errores"

En junio de este año, se celebró el decimosexto congreso del Consejo Regional  Indígena del Cauca (CRIC) en Kokonuko, Colombia, territorio indígena emblemático por la recuperación de tierras en los años 70. Durante esta cita central de la agenda del movimiento indígena, se decidieron las principales líneas de actuación de la organización: hacer frente a la incursión de los megaproyectos de minería en el territorio, sustitución de los cultivos ilícitos, economía comunitaria, paz y militarización y elección del liderazgo de la organización. En cuanto a las comisiones de trabajo, el tema del género emergió con insistencia desde de la Comisión de familia. Entrevistamos a Rosaly Finscué, formada en medicina tradicional y ciencias políticas y miembro del grupo de mujeres del CRIC, que nos introduce en la lucha de las mujeres indígenas y su propuesta de género y de justicia comunitaria.

¿Cuál es tu vínculo con el movimiento indígena del Cauca?

Rosaly Finscué: -“Des de siempre he tenido ese sentimiento de identidad, de ser indígena por el hecho de sentir la discriminación. Yo viví lo que era que le llamaran india, oscura, pelitrecha… Claro, tener el pelo liso era motivo de cuento, yo quería tener el pelo crespo, porque era lo más aceptado. Pronto empecé a ver que a los compañeros de mi colegio le daba vergüenza hablar en lengua propia. Muchas no la hablaban y la conocían. Allí empecé a sacar el contexto, la historia y me surgió la conciencia. Además, des de chiquitos asistíamos a las asambleas y reuniones con mis papás. Pertenecer a la organización ha costado sangre a la familia”.

¿Y con los temas de género?

Rosaly Finscué: -“A mi algo me llamaba del trabajo con mujeres. En 2003 empecé a trabajar en el cabildo indígena y coordiné el Programa Mujer del CRIC en Tierra Adentro y en el cabildo.  También, intenté entrar varias veces en la universidad, luego ya vinieron los hijos, y llevar el proceso político y la familia como que son dos cosas incompatibles. Yo siempre quise estudiar medicina, ya que en mi familia hay varias parteras, pero finalmente entré en Ciencias Políticas en la Universidad del Cauca, y poco a poco me fui vinculando más al Programa Mujer del CRIC. Además, en la organización regional hicimos un proceso de formación que se llamaba Familia y Equidad de género, y me metí en espacios alternativos de formación, como el grupo de Género e Investigación de la universidad y la Ruta Pacífica de las mujeres”.

¿Cuándo surge el grupo de mujeres del CRIC?

Rosaly Finscué: - “Surge como Programa Mujeres CRIC, en 1993 y los debates eran sobre participación política de la mujer. Mediante el Congreso, algunas mujeres se dieron la pelea de hacer un programa de mujeres y de jóvenes, y ahí han venido los temas en las regionales, hasta que en 2007 hubo tres mujeres consejeras y se trabajó el tema de género en los mandatos oficiales. Además, en el Norte del Cauca, la ACIN (Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca), tiene un proceso de formación en Derechos Humanos, Justicia y Paz y coordinadoras locales”.

¿Qué trabajo se lleva a cabo a nivel local?

Rosaly Finscué: -“Nosotras íbamos al territorio, a los pueblos y las veredas, en donde no llega  ni la institucionalidad, ni la organización, recogiendo problemas, acompañando, escuchando…  y esto es algo afectivo, de sentir la mujeres, nos encontramos en Tierra Adentro y esto ha dado mucha fuerza. Cuando una se encuentra a esas mujeres, alegres, reconociendo que en algún momento les sirvió alguna charla… ¡Esto da mucho valor! Pero claro, en los cabildos llegan cualquier cantidad de problemas, niños, celos, maltratos… y hay organizaciones que quieren utilizar esto para atacar la lucha que lleva el CRIC”.

Supongo que es muy difícil hacer una crítica interna con otros grupos intentando desestabilizar el territorio.

Rosaly Finscué:: - “Entonces pensamos: hagamos algo, asumámoslo. Nosotras siempre decimos que queremos hombres y mujeres líderes y lideresas libres, no queremos que esta autoridad se imponga, que haya impunidad, esta separación de que una cosa es lo privado y lo personal. Porqué no se puede construir una organización con mucho dolor. Cuando se trabaja con las comunidades, sobre todo con las mujeres y las juventudes, vemos que hay mucho dolor”.

Entonces, ¿qué problemas se están detectando en las comunidades?

Rosaly Finscué: -“Últimamente, hemos hecho un cabildeo para fortalecer el programa de mujeres, que está en construcción y nos hemos reunido entre coordinadoras y decidimos poner el tema en público, con elementos de Derechos humanos y de Salud.  ¿Qué está pasando? Que son las mujeres las que se están muriendo. El año pasado murieron 40 mujeres perinatales, y 80 con cáncer de cuello uterino, todas mayores, más de los 40. Dijimos: son las mujeres las que se están muriendo, pongamos la diferencia aquí. También, los casos de embarazo a temprana edad y eso es problemático porqué las mujeres tienen que asumir las tareas a temprana edad. Dedicarse a ser madres solteras, pero solas”.

¿Y otros temas?

Rosaly Finscué: -“Y también, hemos puesto el tema del maltrato. Y es un tema que a nadie le interesa, porqué, además, en el Norte del Cauca, se han dado dos feminicidios, y es como una ola que estás dando en Colombia, casos de estas mujeres que son asesinadas por sus ex compañeros. Son temas que están allí, que a veces parece que no están al centro de la agenda. Porqué siempre las peleas son el territorio, lo macro, y los sistemas de salud y educación… pero nuestra pregunta es la siguiente: ¿para que queremos el territorio, si no tenemos unas mujeres felices y sanas?

Sería como poner lo doméstico y lo cotidiano como político. Quien trasmite valores y educa son las mujeres, y esto es en el ámbito doméstico, que también es político.

Rosaly Finscué: -“Exacto. Y esto lo hemos puesto en el centro de los debates. Es como lo del maltrato, esto es un problema social y un problema político. Hay que ponerle cuidado, y si no le ponen cuidado, pues vamos a hacer el alboroto para que alguien le ponga cuidado”.
Núria: ¿qué otras demandas y luchas han reivindicado en estos años?
Rosaly Finscué: -“Las mujeres hemos dicho: nosotras queremos, en términos de derechos, ser madres, que se nos respete toda la dieta, y que sea acompañada con partera. Porqué muchas paren y al mes a tienen que estar laborando. Debe haber un mínimo, los 40 días. Hay que garantizar estos derechos. También hemos peleado mucho el espacio del cuidado de la menstruación. El espacio de las mujeres para el autocuidado, pero son espacios que muchas mujeres creen que son cuento. Hay algunas de convencidas y otras que piensan que es cuento. Es una pelea en todos los momentos, decimos no queremos seguir reproduciendo que en las escuelas se privilegie a los hombres.”

¿Qué se resaltó en la comisión de trabajo sobre familia durante el congreso?

Rosaly Finscué: -“Avanzar en elementos de equidad de género. Nosotras recogimos meramente lo que la gente dijo. Allí coincidió mucha gente. Pues hay testimonios del maltrato, por sus parejas, o por las familias cercanas y que han ido al cabildo y no les han atendido, y no sabían qué hacer. Mucho abandono de niños y niñas, y las mujeres reclamado esta contraparte en la responsabilidad de la crianza. Muchas mujeres mayoras, recuperadoras de tierras, que superan los 50 años, diciendo que las respaldaran, que ellas estuvieron recuperando tierra y tenían sus esposos. Y en esa división de lo público y lo privado, ellos empiezan a hacer el liderazgo político comunitario. En algunos casos se dividió la familia, y ellas tuvieron que seguir asumiendo la crianza de sus hijos, y ellos formaron otros hogares. Descuidaron su primera familia”.

Esto es por qué la titularidad de tierras iba para el marido, y ellas se quedaron sin tierra, ¿no?

Rosaly Finscué: - “Exactamente. Y me pareció tan impactante, que yo decidí ponerlo así: que encontráramos la memoria de esas mujeres recuperadoras de tierras, que respaldaron a sus compañeros y esposos des del hogar, des de la casa, siempre atentas a las hijos, pero que después se quedaron solas, porqué ellos habían decidido de dejarlas solas. Entonces, hay mucho dolor en ese tema. Ellas llorando allí mientras lo contaban”. 

¿Cuál es el sentido de vuestra intervención en el Congreso?

Rosaly Finscué: - “Que se cumplan los mandatos que emergieron de esa mesa de trabajo. En la comisión de familia son todas mujeres. Eran como unas 100. Además,  la idea es ir trabajando con los gobernadores y los consejeros, a los presidentes de asociaciones.  Y, por lo menos, hacer una capacitación con consejeros: que sepan de qué se trata esto de perspectiva de género, qué es esto de construir equidad hombre y mujer. Y luego que esto empiece a replicar en juntas directivas. Por otro lado, que nos enseñen los casos recogidos: ésta es la problemática y esto es lo que la gente está solicitando. Nuestra motivación es ir trabajando en red, y ver para que salga una mujer coordinadora, también un hombre coordinador de jóvenes, y allí que se nombre un equipo e ir haciendo red”.

El tema de la violencia sexual y la guerra, ¿cómo se está tratando en las comunidades?

Rosaly Finscué: -“Hay muchos casos que están debajo de la mesa. Es un tema que nadie quiere tocarlo, porqué a muchas víctimas les da vergüenza. Sin embrago, han salido algunos casos y hemos dicho, si vamos a defender el territorio, ¿cómo es que vamos a permitir la violencia contra la mujer? No la aceptamos, no la permitimos, y queremos que las autoridades lo pongan, que no les de vergüenza de que se active, para decir las violencias que sufrimos las mujeres. Así como se denuncia el asesinato de un compañero, de una masacre, de la invasión de un territorio, que se diga en un mismo espacio que la violencia contra las mujeres en la guerra, no la queremos, ni la permitimos”.

¿Con quién más trabajáis este tema?

Rosaly Finscué: - “Trabajamos coordinadamente con el grupo de Derechos Humanos,  que tiene más recursos para hacer investigación y acompañamientos. Y nosotras llevamos la vocería”.

Hablemos de justicia comunitaria. Des de un punto de vista occidental, puede ser que sea visto como un sistema alternativo de ejercer justicia. ¿Nos puedes contar cómo está funcionando la justicia reparativa?

Rosaly Finscué: - “En el Cauca funcionan las dos justicias. Una que se remete a la justicia ordinaria y otras que están entre esa coordinación entre lo ordinario y lo comunitario, y otras que se hacen de manera comunitaria. Con toda esa empatía de la gente con lo legal, pues hay sitios en que se quiere que se mande a la gente a la cárcel para ver si así se soluciona el problema. Des del proceso de mujeres nosotras hemos dicho: nosotras no queremos cárceles para las que cometieron los errores, porqué esto no soluciona nada. Incluso, se han visto casos dónde es un doble gasto para el cabildo, porqué tiene que asumir gastar todo en la cárcel, en vez de darle a la familia de la víctima. Entonces, para ¿qué?

Durante la mesa de organización política leyeron la carta de los presos, y me pareció una carta muy potente, muy crítica, en dónde los presos decían que se sentían abandonados, que no había unificación en los criterios de las condenas. Decían que entraban en contacto con el mundo de las drogas y del tráfico, y creían que ellos formaban parte de la comunidad y que tenían que tener otra oportunidad. Era una carta con mucha reflexión personal e ideológica, y se pedía ayuda a la comunidad para salir del aislamiento del sistema ordinario.

Rosaly Finscué:: -“Digamos que funcionan las 3 cosas, pero la base de la justicia comunitaria es la medicina tradicional. Eso es clave, porqué ahí es donde funciona todo el mecanismo de limpieza, de refresco, de hacer limpiar la conciencia de lo que la persona cometió y que se pueda regenerar. Hay casos muy chéveres dónde los médicos ponen a trabajar a la gente, en fincas comunitarias, o en préstamos a los cabildos para lo que produce se lo den a su familia propia y a la familia a la cual le causó algún daño. Es la contraprestación, y esto va muy ligado a la medicina tradicional, porqué es una forma de proteger a quien hace el ejercicio, a la familia que está afectada, y también para que se regenere. En los casos de tratamiento de agresión sexual hay menos incidencia, pero estamos trabajando en ello”.

¿Cómo se trata los casos de recuperación? ¿Se habla en términos de delito?

Rosaly Finscué: -“Conozco dos casos donde sí lo han tratado y ha habido efectividad. El tipo se regeneró, porqué lo que se consideró es que todos estos problemas, lo que se llaman delitos, para nosotros son enfermedades porqué son desequilibrios del ser. Y si esta persona no reacciona en lo que está afectado pues nunca va a cambiar, si va a la cárcel nunca va cambiar. Entonces, con medicina tradicional, lo que se hace es que este tipo reaccione. Muchos no lo han hecho así, porqué muchas autoridades no lo han hecho así, lo han hecho des de esta mirada legalista. Entonces no funciona. Pero los que sí trabajan des de lo comunitario y la medicina, se basan en la escucha, pueden pasar 15 días, hablando sobre el mismo tema. Entonces, logran descargar las emociones. Y aunque estamos acostumbrados al perdón y la conciliación, hay casos que des el apoyo espiritual, puede darse”.

También se habló de los conflictos entre familias, en algún delito que han matado a alguien de una familia. ¿Qué se hace para que el daño esté reparado? ¿Es solo con el trabajo del preso, o es con la familia?

Rosaly Finscué: -“Hay mucho del trabajo del preso, pero también se llaman mucho a hablar y reconciliar, acompañado por el cabildo, por médicos. Lo del perdón, de frente, se cruza los bastones, y ahí tienes que descargar emocionalmente y decir que reconoces tu error, la gente llora, y se le da validez. Y los demás están de testigos. Es de manera espiritual y simbólica. Lo que pasa es que, a veces, hay problemas con el seguimiento, porqué el cabildo se cambia cada 5 años. Pero donde hay comités, los de familia, los cabildos de familia, sí se hace. Por eso, nuestra insistencia para que sean éstos los que, en coordinación con los consejos de justicia, apoyen y den seguimiento. Para que no se apoye todo en el gobernador. Que los comités empiecen a acompañar y orientar también”.

Hay gente que lleva muchos años trabajando este tema y de ahí sale la propuesta de montar la granja en López Adentro.

Rosaly Finscué: -“La propuesta indígena es esta: no un solo centro, sino que hayan muchos, dónde haya sistemas educativos alternos, para la resocialización, que no sean unas cárceles, para no quedarse ahí dónde cometió el error. Por las circunstancias, por el nivel de agresión que hay, ya es un nivel alto de resocialización y de tratamiento y la resolución de estos delitos o errores que se cometen. Y sí se está trabajando en este tema: en los centros de resocialización de la gente. Y allí se fue pensando que fuera con producción, con la espiritualidad, que allí mismo se capaciten y que salgan a hacer orientación a otros. Es un tema que ya lleva años funcionando”.

Núria Morelló

Publicado en el Semanario La Directa de Catalunya