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Con objeción de Colombia, aprobada Declaración Americana sobre Derechos Pueblos Indígenas

ONIC, 15 de junio de 2016.- Un día histórico que marcará un hito en la lucha por la garantía y defensa de nuestros derechos, luego de 17 años de negociación y constancia de las partes, con el atenuante que Colombia, es el único país de Latinoamérica que mantuvo sus objeciones en cuanto a que acogía la Declaración pero mantenía su pie de página y sus notas explicativas, así lo recalcó la Canciller María Ángela Holguín Cuellar. Las objeciones son en materia de Consulta Previa, territorios, desmilitarización, entre otros.

Por tanto como ONIC, ratificamos nuestra exigencia del retiro del pie de página y las notas explicativas, lo cual es una vergüenza internacional para el Estado Social de Derecho que es Colombia. Y luego de una Minga Nacional donde se refrendaron compromisos y “garantías” para los Pueblos Indígenas, que incoherencia. Por tanto conminamos a la comunidad nacional e internacional a respaldar acciones próximas que redunden en el desmonte de las objeciones por parte del Gobierno de Juan Manuel Santos Calderón.

Sea la oportunidad de reconocer el valioso y oportuno aporte de nuestro delegado por Colombia, Jaime Enrique Arias Arias, Cabildo Gobernado Kankuamo, por su constancia y defensa de los Pueblos Indígenas.

Por mucho tiempo, los derechos humanos de los pueblos indígenas, incluyendo su derecho a la libre determinación y sus derechos a sus tierras, territorios, medio ambiente, recursos naturales, desarrollo sustentable y sobrevivencia cultural, han sido desafiados alrededor del mundo. La Declaración Americana ofrece protección específica para los pueblos indígenas en Norte América, México, Centro y Suramérica, y el Caribe. Con el atenuante de la objeción de Colombia.

“Ninguna declaración es perfecta, pero ésta representa un paso importante en la dirección correcta para proteger a los Pueblos Indígenas,” dijo Armstrong Wiggins, director de la Oficina de Washington, D.C del Centro de Recursos Jurídicos para los Pueblos Indígenas.

“La Declaración Americana, en su calidad de instrumento de derechos humanos, es un instrumento vivo que será interpretado de acuerdo a las condiciones presentes de los pueblos indígenas, a efectos de proteger de mejor manera sus derechos humanos.”

A continuación nos permitimos compartir declaración de las delegaciones Indígenas presente en la Adopción de la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas por parte de la Asamblea General de la OEA, lectura hecha por el hermano Tule de Panamá, Hector Huertas.

“Señor Presidente de la Cuadragésima Sexta Asamblea General de la OEA.

Distinguidos Representantes de los Estados Señor Secretario General Señores representantes de la sociedad civil e iniciativa privada hermanas y hermanos de los Pueblos Indígenas de las Américas, Pueblo Dominicano.

Agradezco a Baba, Nana y Pachamama por permitirme dirigirme a Ustedes en nombre de los gobiernos e instituciones tradicionales de los Pueblos, Naciones y Nacionalidades Indígenas de Abya Yala (Américas).

La adopción de la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas por parte de esta Asamblea General es un hecho histórico y el cumplimiento de una deuda moral que tiene la OEA con los Pueblos Indígenas. Con esta adopción se culmina el proceso de casi 30 años de deliberaciones sobre los derechos de nuestros pueblos, conformada por más de 50 millones de indígenas, en todo Abya Yala.

Asimismo, la Declaración es la reafirmación histórica de que las Américas ya no pueden ignorar la vital presencia y participación plena y efectiva de los pueblos indígenas en el desarrollo del hemisferio.

Reconocemos el compromiso de la OEA de que esta Declaración haya sido construida y consensada con la participación de representantes indígenas en el proceso de deliberaciones. Lamentablemente esta participación en la etapa final del proceso se vio limitada debido a la ausencia de una voluntad política de los Estados miembros con relación al financiamiento.

El proceso de diálogo para la adopción de la Declaración no ha sido fácil, debido a que algunos Estados han insistido en sujetar los derechos de los Pueblos Indígenas a sus constituciones y leyes domésticas, contrariando el carácter progresivo de los derechos humanos. En este sentido, los representantes indígenas queremos dejar claro que nuestros derechos no son negociables, sino que deben ser reconocidos, consagrados y garantizados en el Sistema Interamericano. Y que nada de lo adoptado en la presente Declaración puede ser contrario o menoscabar los derechos reconocidos en la Declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas.

Queremos destacar la confianza, participación y apoyo de las más de 500 representantes de los pueblos y organizaciones indígenas de las Américas cuyas posiciones y preocupaciones fueron la base y el horizonte del proceso de dialogo de la Declaración. Igualmente, agradecemos el papel relevante de todas las Delegaciones de los Estados, en particular de aquellos que presidieron el Grupo de Trabajo y a todos los que hicieron posible la realización de las reuniones, tanto en la sede de la OEA, como en sus respectivos países.

Por otro lado, agradecemos a las organizaciones no gubernamentales, de la sociedad civil y organismos internacionales que apoyaron la participación de los representantes indígenas en las reuniones de negociación y el valioso trabajo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Secretaria de Asuntos Jurídicos y Políticos de la OEA.

Al adoptarse esta Declaración es necesario tener presente que los Pueblos Indígenas en la actualidad somos víctimas de asesinatos y criminalización de nuestros líderes a causa de la defensa de nuestros derechos a la libre determinación; tierras, territorios, recursos naturales y la supervivencia de nuestras culturas, como el caso de Berta Cáceres. La imposición de proyectos, como las industrias extractivas, agroindustrias e hidroeléctricas que aparte de que no son sostenibles, provocan el desplazamiento forzado de cientos de comunidades indígenas, la pérdida del medio ambiente, la soberanía alimentaria y son las responsables del cambio climático, que hoy nos afecta a todos en la región.

También afirmamos que los Pueblos Indígenas somos defensores de la Madre Tierra y promovemos un desarrollo sostenible desde tiempos milenarios. Por eso no es casual que los recursos ambientales del continente se encuentren en los territorios indígenas, por lo que resulta intolerable que todavía se nos discrimine y nos marginen de las discusiones nacionales y regionales en la materia.

De ahí la importancia de que la Declaración haga una reafirmación de nuestro derecho inalienable a la libre determinación; a nuestras tierras, territorios y recursos; a la Consulta y Consentimiento Libre, Previo e Informado; a la integridad de nuestras culturas, entre otros, como un objetivo común de las Américas.

La Declaración debe ser la base para construir nueva relación entre el Estado y los Pueblos Indígenas, basada en el reconocimiento y respeto de sus derechos fundamentales, como condición necesaria para lograr sociedades justas y democráticas.

En este sentido la Declaración reclama acción, implementación y la urgencia de establecer políticas públicas inclusivas, pertinentes y diferenciadas que fortalezcan nuestras instituciones y gobernanza sobre nuestras tierras, territorios y recursos naturales para promover el desarrollo sostenible.

Por tanto hacemos un llamado a los Estados, a la sociedad civil y la iniciativa privada para trabajar y colaborar en la implementación de esta Declaración, que es el reto futuro que tiene la OEA.

Finalmente hacemos un llamado a la creación de un mecanismo eficaz por lo cual la OEA debe monitorear el grado de cumplimiento de la Declaración por parte de los Estados, con la participación plena y efectiva de los pueblos indígenas. En este contexto reclamamos una participación adecuada que atienda a nuestras especificidades y particularidades, como gobiernos e instituciones tradicionales indígenas en la OEA.

Con la adopción de esta Declaración los Estados de las Américas saldan una deuda con los Pueblos Indígenas. Por eso tenemos la firme esperanza de que, así como hace más de 500 años empezó una historia de despojo y colonización en estas tierras, hoy llegue un nuevo amanecer para todos los Pueblos Indígenas de las Américas, en el que finalmente tengamos paz, justicia y dignidad, y un buen vivir para todos y todas”.

El acto de protocolización se llevó a cabo en el 46 periodo ordinario de Sesiones de la Asamblea General de la OEA, en el Centro de Convenciones del Mirex, en Santo Domingo Republica Dominicana.

Santo Domingo, República Dominicana, 15 de junio de 2016.

¡NUNCA MÁS LAS AMERICAS, SIN LOS PUEBLOS INDÍGENAS!