slideshow 1 slideshow 2 slideshow 3 slideshow 3 slideshow 3 slideshow 3

Biodiversidad

 

¿Qué es la biodiversidad?

“La variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente, incluidos, entre otras cosas, los ecosistemas terrestres y marinos y otros ecosistemas acuáticos y los complejos ecológicos de los que forman parte; comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y de los ecosistemas” (Convenio de las Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica).

Colombia concentra el 10% de la biodiversidad del planeta y es considerado el segundo país del mundo con mayor biodiversidad, después de Brasil.

 

Biodiversidad en Colombia

  Lugar planeta Nº especies Porcentaje mundial
Plantas        2    50.000         -
Anfibios        1      583         -
Aves        1     1.815       20%
Reptiles        3      520        6%
Mamíferos        6      456        7%
Peces agua dulce        2     1.453         -

 

Colombia también se caracteriza por una gran biodiversidad en ecosistemas, que intensifican su riqueza biológica: el 56% del territorio está cubierto por bosques naturales. Cuenta con el 3% del área mundial de humedales y el 1,5% de los bosques del mundo. Posee el 6.42% de los bosques tropicales de América del Sur. El 2% de manglares y 41% de páramos en América.

El Convenio de Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (CBD) es el instrumento que regula a nivel global todos los aspectos que tienen que ver con la conservación de la diversidad biológica: recursos genéticos, especies y ecosistemas.  La Conferencia de Partes (COP) reúne a los representantes de todos los países que lo han ratificado (las Partes) y es el máximo órgano del Convenio.

La última Conferencia de las Partes (COP10) se realizó en Nagoya (Japón), en octubre de 2010. De ésta se adoptó el Protocolo de Nagoya sobre el acceso a recursos genéticos y participación en los beneficios que derivan de su utilización. Con la justificación de frenar la pérdida de biodiversidad en el globo y una mayor seguridad jurídica y transparencia, esta COP10 aprobó un plan que se asemeja más a un convenio de comercio de la biodiversidad que a un convenio para su protección y conservación. Con este Protocolo, se ha institucionalizado y legalizado a nivel global la mercantilización de la naturaleza y la vida: no sólo los bosques, sino también los genes, los microorganismos, los “servicios ecosistémicos” como la fotosíntesis, la polinización, la prevención de la erosión del suelo y la filtración del agua, entre otras “funciones de la naturaleza”, así como los conocimientos ancestrales de las poblaciones indígenas.

De las decisiones de la COP10 se desprende:

- “Determinar una serie de opciones para la incorporación de la diversidad biológica en las prácticas empresariales teniendo en cuenta la labor en curso en diversos foros.

- Alentar la intervención de las empresas como interesados directos en toda revisión y aplicación futura de las estrategias y planes de acción nacionales sobre diversidad biológica.

- Fomentar la iniciativa de Negocios y Diversidad Biológica como un medio para integrar más la utilización sostenible de la diversidad biológica en el sector privado”.

La adopción de este protocolo está estrechamente ligada con el avance de un nuevo “capitalismo verde”, los mercados verdes, los bonos de carbono y el biocomercio, así como con el peso que han logrado las gigantes  multinacionales de las semillas, la genética y la conservación. Entres las principales multinacionales de la genética y productoras de organismos genéticamente modificados (transgénicos) destacan: Monsanto, Syngenta, DuPont, Novartis, Bayer, Basf y Dow. Por otro lado, algunas de las principales multinacionales agroalimentarias son: Cargill, Nestlé, Bunge, Glencore, ADM, Unilever, Kraft Foods.

La Vía Campesina denunció el papel que estas empresas jugaron en la Conferencia de las Partes: “Mientras que varios gobiernos occidentales enviaron a grupos de presión de las empresas transnacionales para negociar en su nombre, no enviaron ni tan siquiera a una persona indígena o un agricultor. El gobierno francés, por ejemplo, incluyó en su delegación oficial a representantes de la industria de las semillas mientras que la delegación brasileña incluyó a grupos de presión de la industria petrolífera”.

Según Guy Kastler, representante de Via Campesina: “En Nagoya vimos claramente que el consentimiento previo de las comunidades ante los acuerdos de acceso y participación en los beneficios (ABS por sus siglas en inglés) no funcionará porque los tenedores de las patentes rechazan divulgar las fuentes de sus "invenciones". A las poblaciones locales les resulta imposible reclamar cualesquiera beneficios por las plantas y los conocimientos que han cultivado durante siglos. Está claro que se precisan otros mecanismos”.

En este contexto, si son los grandes intereses comerciales los que han depredado y aniquilado los ecosistemas, ¿cómo va a ser que el comercio desigual entre grandes multinacionales y pequeños  agricultores o indígenas resuelva la extinción de especies y la continuada pérdida de biodiversidad?  Se trata de la usurpación de la biodiversidad por métodos 'legales', es decir, de la legalización de la “biopiratería”.

Colombia fue el primer país en ratificar el Protocolo de Nagoya, que hasta el 28 de febrero de 2011 sólo había sido ratificado por 5 países. Aun así, en Cololombia se está aplicando desde hace años: grandes multinacionales de la conservación, como WWF o la estadounidense Swing Fining, a través de subsidiarias en la región, están comprando tierras ancestrales indígenas en el Macizo colombiano y el Putumayo para comercializar sus servicios ambientales y privatizar lagunas, humedales, ojos de agua y ríos, sin el consentimiento ni la consulta previa de las comunidades implicadas.

Entre los impactos actuales que conllevan una pérdida de biodiversidad y vulneran los derechos de los pueblos indígenas, afectando a su vida y supervivencia, se distiguen:

- La deforestación y contaminación producidas por las industrias extractivas de la minería y el petróleo. Se destruyen los bosques naturales, dañan los suelos de cultivo y envenenan las aguas.

- Las fumigaciones intensivas de los cultivos de coca con venenos químicos. No sólo afectan los cultivos y la salud de plantas, animales y seres humanos, sino a la misma diversidad básica de los bosques y territorios indígenas que se encuentran cercanos a los cultivos.

- La privatización de ríos, lagunas, humedales y bosques, que conlleva a su comercialización y, por tanto, a su expropiación.

En estos tres casos, además de afectarse la salud y la economía de los pueblos indígenas, también se afectan negativamente sus culturas, pues en esos territorios se encuentran sus raíces, las bases de sus cosmovisiones, sus lugares sagrados y sus plantas medicinales

 

ENLACES DE INTERÉS

Biodiversidad – Ecoportal

Biodiversidad en América Latina y El Caribe

Grupo Semillas

Vía Campesina