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Bari

 

UBICACIÓN

El pueblo Bari (antes llamado Motilón) vive en el departamento de Norte de Santander, en la frontera con Venezuela. Esta región posee un bosque húmedo tropical en la hoya del río Catatumbo donde se encuentran sus comunidades, concretamente en los municipios de El Carmen, Teorema y Tibú.

 

POBLACIÓN

Se estima en 3.617 personas, según el Censo del DANE de 1993 (proyección 2001). Se distribuyen en 23 comunidades en las cuales viven aproximadamente 417 familias.

 

ORGANIZACIÓN

Asociación Comunidad Motilón Barí de Colombia - ASOCBARI

El pueblo Bari está formado por 23 comunidades, cada una de las cuales posee un representante en el Consejo Autónomo de Caciques. En cada comunidad, el cacique  o Ñatubay es el máximo dirigente.

 

COSMOVISIÓN

Bari caiqueba aba inshqui - Todos para todo y por todo

Los Bari pertenecen a la familia Arawak. Su lengua se llama Bari Ara, cada palabra “significa ser auténticos con la naturaleza y con todo lo que en ella existe”. El nombre de cada Bari representa las cualidades y el comportamiento de cada individuo, es por esto que sus nombres representan ríos, montañas, lugares sagrados y animales.

En la mitología de este pueblo, “Sabaseba” es el máximo creador: “Sólo existía la oscuridad. Bajo ella Sabaseba creó lo que somos hoy: luz”. En medio de la belleza de un espacio infinito, Sabaseba creó la vida y con ella la razón de existir de un pueblo”.

 

   Foto: ASOCBARI

En la mitología Bari se describe claramente el genocidio cometido por el hombre blanco: “Los Räbadora llegaron al continente americano poblado de nuestros ancestros. Cometían genocidios y exterminaban cada día un ser de la selva, cada cabeza tenía su precio. Ellos abusaron sexualmente de las mujeres y actuaron en contra de nuestra cultura tratando de imponernos sus creencias, su modo de vida, sus vestidos, todo para "aculturizarnos". Según ellos, para hacernos creyentes.”

La organización social del pueblo Bari está basada en relaciones de parentesco que desarrollan de acuerdo al grupo residencial. Si algún individuo de la comunidad pierde a sus padres esto obliga a los otros miembros de la misma a adoptarlos de forma simbólica y a generar nuevos lazos con estos miembros de tal manera que estos no se aíslen. La división social del trabajo se hace basada en el género: a  los hombres les corresponden la caza y las mujeres se dedican al mantenimiento de los cultivos.

 

PRINCIPALES RIESGOS

 

Conflicto armado

El pueblo Bari se declara ajeno al conflicto armado. Sin embargo, esta declaración de neutralidad no los ha hecho inmunes a los efectos devastadores del conflicto que azota a Colombia desde hace más de medio siglo. En años recientes varios miembros de esta comunidad han sido asesinados tanto por la guerrilla como por los grupos paramilitares.
Su territorio, que se extiende hasta Venezuela, es un importante corredor que es disputado por los actores armados del conflicto y por narcotraficantes para el tráfico de insumos y el aprovisionamiento de armas. El riesgo lo representa el hecho de que son señalados por uno y otro bando como auxiliadores del bando contrario.

 

Narcotráfico

Los cultivos ilícitos de coca y amapola, así como las fumigaciones aéreas para su erradicación realizadas por el Estado, afectan directamente al pueblo Bari, especialmente por el uso de un agrotóxico llamado glifosato. Estas fumigaciones contaminan los ríos y los propios cultivos del pueblo bari, perjudicando su soberanía y autonomía alimentaria y poniendo en grave riesgo su salud.

Ningún pueblo indígena comercia con la coca;  el pueblo Bari no es la excepción. Según señalan, “la cocaína es cosa del hombre blanco”, el problema es que esta droga es cultivada dentro de sus territorios. El hecho de que la producción de coca aumente en esos territorios hace creer que los indígenas están implicados en esta actividad ilícita, hecho que trae como consecuencia la estigmatización y genera riesgos para su integridad física. 

 

Petróleo

Las principales amenazas que afronta este pueblo tienen que ver con los recursos naturales que se encuentran en los suelos en los que han vivido desde hace siglos. Desde finales del S XIX y principios del siglo XX comenzó la explotación del petróleo por parte de las potencias imperialistas y sus empresas multinacionales encargadas de llevar a cabo la extracción de recursos para asegurarse las reservas mundiales.

“La región del Catatumbo, tanto de Colombia como de Venezuela, fue explorada geológicamente desde la primera década del Siglo XX y se descubrieron reservas de petróleo. Hacia 1905 el Gobierno de Colombia presidido por Rafael Reyes otorgó dos concesiones para la exploración y explotación petroleras; la primera al General Virgilio Barco y la segunda a Roberto de Mares; ambas se conocieron desde entonces como concesión Barco y Concesión de Mares, respectivamente.”Ambas concesiones sufrieron procesos de caducidad por incumplimiento, sin embargo gracias al favor siempre atento del gobierno colombiano, sus beneficiarios las transfirieron a empresas subsidiarias de la Standard Oil y la Gulf Oil , tales como la Colombian Petroleum Company (COLPET) y a la South American Gulf Oil Company.

En la cláusula XIX, aprobada por la ley 80 de 1931, firmada entre el gobierno y las multinacionales petroleras, se afirma:

“El Gobierno prestará a las compañías contratantes la protección debida para prevenir o repeler la hostilidad o los ataques de las tribus de los Motilones o salvajes que moran en las regiones de que hacen parte los terrenos materia de este contrato, lo que hará por medio de cuerpos de policía armada o de la fuerza pública en cuanto fuere necesario.”

La historia de la explotación petrolera en el territorio Bari se dio en tres fases. En la primera, a principios del siglo XX (1930-1950), el pueblo Bari luchó contra la ocupación de su territorio. Se tiene registro de 250 obreros del petróleo muertos. “En esta fase, el avance de la infraestructura y el proceso petrolero apoyado con la acción armada del ejército contra los barí, presentó la siguiente situación: El número de obreros del petróleo muertos por los Barí (Motilón), entre la llegada de las compañías y su acompañamiento militar en el año 1939, cuando fue concluido el oleoducto y empezó a salir el crudo hacia la Costa Atlántica, ha sido calculado por algunos en 250, otros hacen subir la cifra hasta 500. No se tiene ningún indicio de los soldados muertos y, por supuesto, tampoco de los indígenas.”

“Informaciones que no han sido publicadas, pero que circularon entre los viejos obreros, hoy pensionados de las petroleras, dejan saber que la impotencia militar y de las compañías para prevenir los ataques indígenas habría determinado el lanzamiento, desde aviones, de sal envenenada en las vecindades de sus bohíos”. La finalización de la segunda guerra mundial que confluyó con la época de la violencia en Colombia obligó a que la exploración petrolera se detuviera y también a que gran cantidad de colonos que habían llegado allí a trabajar se establecieran definitivamente en territorio Bari.

El segundo periodo se dio entre 1950 y 1964. La gran cantidad de campesinos que fueron desplazados en la época por la violencia generó una gran ola de colonización sobre el territorio Bari. En el año de 1958 se reactiva la actividad petrolera en la región lo que trae consigo la destrucción de cinco comunidades y la muerte de cientos de pobladores Bari. Se inició entonces un lapso de aproximadamente 12 años, el más intenso, dramático y doloroso de la lucha defensiva de los Motilón. Según un estudio de la época (INDEC, La colonización del Catatumbo, INCORA, 1971), entre 1957 y 1963, habrían muerto 100 colonos en estas refriegas. Tampoco aquí se tiene un indicio aproximado de los muertos indígenas, pero el mismo estudio antes nombrado señala que con motivo de estos ataques tuvo lugar el “surgimiento de organizaciones entre los colonos y la constitución de comisiones para perseguir a los indios y vengar a los compañeros muertos”. Un relato Bari de la época da cuenta de cómo fue una de las últimas batallas dadas por ellos en defensa de su territorio. Además de los ataques del ejército colombiano y de los grupos de seguridad privada creados por las petroleras, existen pruebas de que los colonos y algunos empresarios norteamericanos que trabajaban en las petroleras realizaban safaris en los que salían “a cazar”:

“…era usual que hasta ejecutivos americanos de la Colpet, armados de rifles, excursionaran a modo de safari los fines de semana y dispararan contra los indios en los alrededores selváticos de sus campamentos de la región oriental de su territorio, como es el comentario que aún se oye de labios de antiguos pobladores de la zona, siguiendo la tradición que nos relata Ancízar (1970, vol. 2:171), de la práctica secular de matar indios, relatada para hechos de la segunda mitad del siglo XIX” (Jaramillo, 1992).

El último período se dio entre 1964 y 1972. Hacia esta época la resistencia del pueblo Bari ya se había debilitado completamente y su población diezmada por el genocidio sistemático al que habían sido sometidos. Ante esta situación, establecieron acuerdos con los gobiernos de Colombia y Venezuela.

En la actualidad, en el territorio Bari se lleva a cabo un proyecto de explotación petrolera llamado Alamo I. El Ejército Nacional de Colombia brinda “seguridad” a los intereses de la compañía estatal petrolera.

 

Minería

En años recientes el pueblo Bari ha reportado que diversas empresas mineras han elaborado falsos informes para proceder a la explotación a cielo abierto del carbón ubicado en su territorio, sin el consentimiento de las comunidades. Se trata de las siguientes empresas: Geofising UE, Compañía minera Rio de Oro, Compañía minera la Esmeralda, Promexico, Prominorte, Sopromin, Carbon Fuels and Minerals, Mora y Mora inversiones Mineras.

A finales del año 2010, el pueblo Bari presentó una propuesta conocida como Samayna Ayu, cuyo objetivo es el de concertar con las autoridades estatales un procedimiento de consulta que sea adecuado a su cultura y garantice el respeto por sus derechos y la protección especial que se les debe brindar para salvaguardar su integridad étnica y cultural cuando el estado colombiano interviene en los Territorios Indígenas Tradicionales y Sagrados.

“El Samayna Ayu es resultado de la reflexión que el pueblo indígena Barí ha realizado a lo largo de cuatro años, es muestra del gran interés de las Autoridades Tradicionales Barí por atender las consideraciones de la Corte Constitucional en la Sentencia T-880 de 2006 y por exigir el cumplimiento de dichas órdenes”.

 

FUENTES CONSULTADAS

ASOCBARI: Informe de la situación de derechos humanos del pueblo indígena Motilon Bari. Norte de Santander. Colombia, 2009.

ASOCBARI: Comunicado a la opinión pública: No a la explotación de recursos naturales no renovables en el territorio ancestral Bari, 2007.

Corporación Colectivo de Abogados Luis Carlos Pérez: Proceso de consulta previa con el pueblo Bari en el caso Alamo I, 2011.

Páginas web

Asociación Comunidad Motilón Barí de Colombia - ASOCBARI