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Agrocombustibles

 

Ante la inminente finalización de las reservas de petróleo a nivel mundial y la negativa de los países “desarrollados” de reducir el consumo de energía como alternativa a esta situación, se ha generado la idea de que la única solución verdadera a esta crisis son los llamados “biocombustibles”.

Desde los países del Norte, Europa Occidental y Estados Unidos, se ha estimulado la  noción de que para salvar el planeta de la crisis causada por el exceso de dióxido de carbono en la atmósfera  y el calentamiento global, una de las mejores opciones es el consumo de energías más “limpias” como los biocombustibles, entre los cuales destacan los extraídos de la palma aceitera y la caña de azúcar. Sin embargo, ya se ha demostrado que no representan una solución porque su uso, en las condiciones en que se producen y se transportan, no reduce las emisiones de CO2.

En Colombia se ha cultivado en mayor medida la palma aceitera. Según datos de Fedepalma, ésta se encuentra en diversas regiones del país como Magdalena, Cesar, Atlántico, La Guajira, Norte de Santander, Sur de Bolívar, Meta, Casanare, Cundinamarca, en el Caquetá y Nariño.  Mientras que la caña de azúcar se ha cultivado principalmente en la región  del Valle del Cauca, Cauca y Risaralda. 

La forma  agroindustrial en que la palma aceitera y la caña de azúcar son cultivadas en los países del Sur, los únicos que cuentan con las condiciones medio ambientales que lo permiten, genera muchas dudas sobre su supuesta efectividad y limpieza ambientales. En diversas regiones de Colombia, como el Chocó y Nariño, se han dado casos comprobados de usurpación de tierras, desplazamientos y asesinatos de campesinos, afrodescendientes y comunidades indígenas por negarse a abandonar territorios en los cuales han vivido desde siempre. En el Bajo Atrato, en la zona conocida como Curavaradó (Departamento del Chocó),  las comunidades fueron víctimas del despojo de 15 caseríos de más de 25 mil hectáreas y en el Cacarica de 20 mil hectáreas, las cuales habían sido escrituradas a las comunidades por el Estado, bajo la ley 70 de 1973. En esta región se han dado casos en los que el ejército nacional  ha salido en defensa de los intereses de los “empresarios de la palma”.

Otra consecuencia del agronegocio de los biocombustibles tiene que ver con el impacto ambiental que estos traen consigo. La palma africana  requiere de unas condiciones medio ambientales específicas que son encontradas en las regiones en donde existe mayor biodiversidad. Es decir, en los sitios conocidos como hotspots ambientales, que son los pulmones del planeta y el hogar para una gran cantidad de especies de fauna animal y vegetal, como la región del Curvaradó y Jigamiandó, en el Chocó. El cultivo agroindustrial de la palma produce transformaciones en los cauces de los ríos, sequía de los humedales y requiere de grandes cantidades de pesticidas y químicos que matan toda la biodiversidad  del lugar, no en vano a las plantaciones de palma se les conoce como “desiertos verdes”.

La provisión de agrocombustibles al mercado internacional por parte de los países empobrecidos ha suscitado gran preocupación en Naciones Unidas,  por el hecho que se pueden estar generando futuras crisis alimentarias y hambrunas al priorizar este tipo de producción sobre la de alimentos. El uso de grandes extensiones de tierra para su cultivo hace que se encarezca el precio de los alimentos, como ha venido sucediendo en los últimos años.

Por otro lado, al tratarse de un monocultivo destinado a la exportación, cuya destinación final seguramente implicará un gran recorrido, se generan grandes cantidades de CO2 que finalmente no contribuyen a solucionar el problema del calentamiento global, sino más bien lo agravan. Y si se le suma a esto el enfoque industrial y mercantilista que implica este monocultivo, que ve a la tierra y a sus habitantes como una mercancía más, y el modelo de desarrollo al que va ligado, que  somete al campesino, al afrodescendiente y al indígena a una relación de tipo feudal con la tierra, se puede concluir que ni la palma aceitera ni la caña de azúcar representan una a alternativa viable desde el punto de vista ambiental.

Respecto a los impactos sobre los pueblo indígenas, se han reportado los casos de 56  comunidades  indígenas de la Amazonía,  agrupadas en la  OPIAC, que han documentado la presencia de grupos paramilitares, desplazamientos forzados, atentados a la soberanía y seguridad alimentarias, deforestación y agravamiento del cambio climático. En el departamento de Guaviare, grandes extensiones que hacen parte de territorios indígenas se están dedicando a plantaciones de palma africana.

Grandes consorcios de Brasil y Japón se están instalando en los territorios ancestrales de los Sikuanis a través de extensos cultivos de caña  y de palma aceitera para la producción de agrocombustibles, con el consecuente incremento de la militarización, la guerra, los daños medioambientales, culturales, sociales y económicos para la región y, en especial, para estas comunidades hoy en peligro de extinción.

Igualmente, en la Costa Pacífica se denuncia el constante riesgo y amenaza que padece el pueblo Eperara Siapidara y la comunidad afrocolombiana que habitan ese territorio a causa de la creciente oleada de narcotráfico, militarización e indiscriminadas fumigaciones que han ocasionado gran daño ambiental y en la salud de las comunidades. La implementación de estos monocultivos por parte de empresas multinacionales ha provocado un desplazamiento masivo de la población indígena y afro de esta región.

 

FUENTES Y ENLACES DE INTERÉS

CENSAT Agua Viva: Misión internacional para la verificación del impacto de los agrocombustibles en 5 zonas afectadas por los monocultivos de palma aceitera y caña de azúcar en Colombia, 2009

Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP): Relatorías del Seminario Derecho al territorio y agrocombustibles, 2008

Grupo Semillas: La Colombia de los agrocombustibles, 2010

Human Rights Everywhere (HREV): El cultivo de la palma africana en el Chocó. Legalidad ambiental, territorial y Derechos Humanos, 2004

Kucharz, Tom: Palma de muerte: un arrasamiento de tierras a sangre y fuego, 2007

Mondragón, Héctor: Colombia, caña de azúcar y palma aceitera. Biocombustibles y relaciones de dominación, 2007

Tierra Digna: Las empresas transnacionales y los Derechos Humanos al medio ambiente y la alimentación. Reflexiones en torno a las industrias de los biocombustibles y los transgénicos, 2010

 

Páginas web

CENSAT Agua Viva

Centro de Estudios para la Justicia Social Tierra Digna

Grupo Semillas

Observatorio Pacífico y Territorio

Organización de Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana - OPIAC

 

Recursos Multimedia

Bajo la palma (documental)
Asociación de Zonas Humanitarias y Zonas de Biodiversidad de los Ríos Curvaradó y Jiguamiandó, 2009

Cultivo de palma en el Chocó, tierras y desplazamientos
Contravía TV, 2010

En tierra de otros. Derecho al territorio y agrocombustibles en Colombia
CINEP, ILSA, OFP, 2010